ráfagas de aire demasiado caliente
las 5 de la tarde y no importa cuanto duela el sol
Llegar al lugar y observar cada espacio, cada hueco y cada roca
empezar con la explicación, acabar con las cuerdas a la cintura y un calzado que hiere los dedos de los pies
una vez ha vuelto, es tu turno
apoyas los pies en cada minúsculo espacio, aferras la roca con las manos y coges impulso
comienza el ascenso, horas sin agua, sin nada que comer
pero no importa, pie izquierdo arriba, pie derecho en horizontal y sigues subiendo
metro tras metro, frotas las piedra esperando encontrar un lugar donde clavar los dedos
te aferras a cualquier pequeño saliente, pero se te resbalan los pies y no puedes mantenerte
te duelen los brazos, el cansancio te hiere el valor, te queman los brazos, se acelera la respiración
notas tu frente perlada de sudor y este mismo como corre por la espalda
las pies duelen y no se mantienen en el sitio, tus brazos sostienen el peso de tu cuerpo
la peor eleccio¡ón ha sido mirar abajo,
de repente la cuerda se tensa y recuperas un mínimo de la seguridad perdida
Pero el dolor y el agotamiento provocan una reacción de rechazo
bajas suavemente deslizándote por la roca
Para la primera vez, es normal, al menos has llegado a las mitad 8 u 9 metros.
Los dedos se clavan en las rocas, los pies fuerzan cada espacio,
los músculos se tensan como cuerdas y los tendones como arcos,
tu cuerpo se pega tanto a la roca
que no puedes distinguir que es piedra y que es carne,
la sensación de presión permanente
la cantidad de montaña que queda sobre tu cuerpo,
tierra bajo las uñas y solo te acompaña tu respiración
Sensaciones de una tarde de agosto....*

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