miércoles, 30 de mayo de 2012

Protégeme de lo que siento

Esta es la última llamada
de un tren que jamas volverá
es un día como cualquier otro

es el calor del sol sobre la piel
el aire justamente helado sobre el cuerpo
el sudor recorriendo los poros

la visión a través de una lente de cristal
la lengua acariciando tu paladar
el dolor de las piernas al aguantar el peso
el oxígeno rasgando la traquea

Es un día como cualquier otro
otro peso sobre tu cuerpo
la mirada entre el pasado y el futuro

el presente deslizándose entre los dedos
como arena demasiado fina, como el agua de lluvia
que resbalen las lagrimas, la  única forma de expresión
la incapacidad de sentir ninguna emoción
el vacío emocional, masticado por la sociedad
la oquedad interior, resuena todo dentro del cuerpo
como si estuviese vacío

como la enfermedad terminal de un árbol
un tronco sano al exterior
y tan vacío, seco y árido como un desierto
la enfermedad terminal de los sentimientos

asesinar de forma dulce a la razón
cuchilladas de plácido dolor para tu corazón
manos y manos encaramadas con afilados filos de hierro

sentir provoca caos y este la astilla que rompe el caparazón
el temor de no notar el sabor, 
dulce y amargo se mezclan por igual
en un paladar quemado por la angustia y la bilis

la necesidad arbitraria de desaparecer
un mundo tan grande no debería permitir estas cadenas
la mirada puesta en el horizonte
20 inviernos de puro hielo

la exigencia atravesada en la garganta
la obligación clavada en los nervios
las mentiras aferradas a los tendones

Y la verdad, escrita en cada rincón
la falta de libertad, encadenada a tus pies
y lo peor es saberlo

el saber, que tan caro cuesta
las verdades que nadie quiere oír
tragadas a la fuerza, arrastrando las mentiras

la realidad de no poder hacer nada
o hacerlo todo
de escribir fin 
para dar un comienzo

la huida de un abismo
que causa terror emocional
un atentado contra el alma

Esta es la última llamada
escrita en cada verso
exigida en cada suspiro
grabada con sangre en el alma
exhalada con la vida




Quiero extinguir esa mirada vacía
mírame, no es lo que quise ser
ven, tócame
cuéntame entre susurros que no fue verdad
déjame despertar a la luz del sol
secar el dolor
y transformar las utopías
en sueños que nos dejen respirar
Quiero volar sin alas
en un lugar donde el tiempo muera
y mi cuerpo permanezca intacto
donde las pesadillas se lean en cuentos
que jamas se harán realidad
y transformas las utopías
en sueños que nos dejen respirar

Ven, tócame
no es lo que quise ser








martes, 15 de mayo de 2012

Un ser con un corazón esmaltado en mercurio

Un ser de ojos cristalinos
de corazón frágil
tan transparente que se tuerce opaco
empujado por el viento, arrastrado por suelo
tranquilo, enviado en la certeza

de ser anestesiado por maldad líquida
tan pura y tóxica como el mercurio
sonrisas de papel, dobladas por la lluvia
de lágrimas que se suceden 

formando un gran lago
donde su cuerpo se baña
sin poder borrar las marcas

de heridas cosidas
con carne trémula y blanquecina
con mentiras que cortan

hilos de ilusiones extintos
en exhaustas esperas que no tienen final
enfriadas por el tiempo
aferradas a la esperanza

de algo que jamás sucederá

un ser de ojos fríos
de corazón pétreo
empujado por el miedo, arrastrado por el fuego
fiero, enviado en la mentira

y sus gritos se queman con el aire
sus intenciones se anclan con el agua
su voz se torna silencio
y el sonido de su corazón un eco perpetuo

la transparencia de su carne
todas las heridas atravesadas por la luz
el alma echa cenizas, regurgitadas por el viento
un corazón demasiado extenso, cosido a medias verdades


 un ser de cristal líquido
de corazón esmaltado en óxido
implorando verdades de hierro
que canten una canción
que consigan calmar
un alma extinta




El azul de un día gris
el color del aire
que convierte las nubes en alambres
el agitado pesar
de unas pulsaciones tranquilas
que quiebran mi alma
en un día tan apagado como cenizo
el final del sol, muriendo ante la oscuridad
la noche de las palabras