lunes, 26 de diciembre de 2011

Oleada


Seres que arrancan toda esperanza
Seres que te la devuelven sin tu haber pedido nada
Seres que te afirman que lo que un día buscaste, existe

Sentir como el espíritu se revuelve impasible
la fuerza que late en las venas, como el agua de los ríos
Como cambia de nuevo tu mirada, el timbre de la voz

Dejad que me levante y no escuchareis el sonido de la caída
Dejad que me levante y vuelva a ser quien debo ser

Ante el frío invernal, la forja de un ser a base de martillo
golpe tras golpe, una doblez mas, como el temple del acero
una resistencia, que golpes, calor y frío templan

Y una vez en mi lugar, erguida sobre mis extremidades
no importara el frío, ni el calor, ni los golpes...
Retomar toda la actitud que un día me hizo seguir

No temer, jamás a una respuesta ajena
No temer, jamás a una acción externa
El dolor y la duda quedan fuera
El temor y la cobardía no existen

Tan solo una oleada de fuerza
Unos oídos sordos
Unos músculos robustos
Y una mente grácil, afilada y certera



El nacimiento de un lobo antiguo en un nuevo solsticio....*

viernes, 23 de diciembre de 2011

Barrera de metal

Ya no se como debe ser mi mirada
no se de que forma debo reaccionar
con que colmillos lacerar la piel

Reclamar mi libertad o mi condena
cualquier opción puede llevarme al error
y como rechazar un corazón que se te ofrece en bandeja de plata

que aunque solo escuches latidos en forma de mentiras, lo consigas amar
que la rebelión de tu forma esta rompiendo con todo lo que eras
que hay demasiadas voces

y como el barro se seca al sol tu alma se cuartea
y tu cuerpo se contrae mostrando tu piel como cuero demasiado curtido
la fuerza se contiene en los latidos y la mandíbula permanece apretada
con unos colmillos tan afilados como la mente

y tu desesperación se graba en todo lo que ves, verjas y barreras
carne que es barrera, un músculo que es una barrera
palabras que son lanzas, sonidos que son cadenas

ojalá no pudiese comprender lo que viniste a reclamar
ojalá no te hubiese podido escuchar
tendiendo a blindar mi corazón de forma rápida

sometiendo el músculo a una contracción rápida
para exhalar aire y después volverlo a congelar
para no sentir, para no saber
no querer discernir una verdad de una mentira
cavando mis propias verdades en una tierra árida

golpeando minuto tras minuto esa barrera invisible
arañando la pared de aire que me rodea
tratando de respirar solo cada 22 segundos
con el pelo pegado a la piel y las costillas arqueadas

golpeando con todo lo que me queda el alrededor
humanos del vicio, habéis pedido todos mi piel
en menos de 7 días
y ya no queda nada para comer

mirando hacia el cielo y la respuesta a todo el dolor
es crear un blindaje, tan frío y basto
que pueda contenerlo todo, para cargar con todo el cuerpo

y poder responder a todas vuestras preguntas
y poder tomar todo lo quiera sin preguntar quién o porqué
emanar crudeza, responder con grandeza y ocultar el calor

un maltrato constante solo consigue convertir un animal en una fiera
que todo quiera morder, que ante todo ponga sus colmillos
y continúe la lucha hasta la ultima extenuación
hasta acabar con su último latido

a nadie le interesó que el lobo no quisiera morder
todos golpearon la primera y la segunda vez
el lobo no se quiso defender

y ahora me quedo aquí, en una jaula de metal, esperando una reacción
que me indique hacia donde caminar y que responder



Un corazón expuesto en una bandeja, tirada sobre un suelo de cenizas

sábado, 3 de diciembre de 2011

A través de mis ojos

La luz de la mañana, reflejada en un manto blanco
el frío del invierno, calando en mis extremidades
mi respiración congelándose en el aire
con los ojos abiertos, los músculos relajados
en una carrera invernal, rápida y extensa

Sin mirar atrás, sin mirar atrás
nada queda para ti, nada existió para ti
y ahora marcharse sin mirar, no dolerá jamás
hacia arriba, culminé el monte con una vista esplendida

un precioso resplandor, otro día mas a una altura diferente
la humedad, el control, la fuerza contenida
el grito que te rasga la garganta y sale en forma de aullido
proclamando la victoria, confinando los sentidos, sobre pasando la tensión

Se acabó, se acabó para ti tan largo periodo de esclavitud
volvió el ser a correr, tornaron sus alas a abrirse,
sonó un canto desde lo mas profundo
desde el corazón, reclamando la libertad, su propia libertad

En mitad del silencio y de la paz, puedo escuchar un ritmo que acompaña
de forma monocorde el silencio del lugar, el latido de un tambor
rítmico, que retumba en mi interior y siento su presión sobre las venas

















El ritmo de un tambor de guerra que he vuelto a escuchar...*