La tranquilidad se establece
el agua se calma y todo pronostico se estanca
las palabras, la rabia y la agresividad cesan
así como el contacto
pasan las nubes pero no sale el sol
la oscuridad se acrecienta
bajo el manto de los ardides
una mirada severa
un corazón acompasado
una mirada dorada
y un pelaje negro
el correr de los días
la mirada hacia el horizonte
esperando el eco
mas nada resuena
esa tranquilidad
que acaba rompiendo tu calma
tu alma trepa cada mañana
junto a un viejo nuevo sol
mas tus ojos no pueden ver
la espera se hace eterna
una nueva jugada que yace oculta
esperando para ver sus consecuencias
y una luna acompaña la muerte de la luz
sin que nada nuevo suceda
Se que podre oírlo
Se que podre verlo
Mas no querré sentirlo

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